No habían pasado ni dos meses tras ese extraño pero increíble suceso, y ya me sentía realizada.
Había estado a su lado ya en numerosas ocasiones, pero le seguía echando en falta, y cuanto más estaba cerca suya, más me acostumbraba y más le echaría de menos con el tiempo.
No había forma de dejar de pensar en su sonrisa, en la forma de cogerme la mano, en sus ojos brillantes que me decían lo que nunca antes nadie me había dicho..., y así, millones de detalles que me hacían seguir volviéndome loca y estar más agusto.
Tengo miedo- me decía a mí misma- Y si no soy lo que quiere..., y si termino fastidiándolo todo,... y si....y si...
No dejaba de preguntarme millones de cuestiones acerca de él, de lo que sentiría por mí, de lo que podría pasar.... Tan solo tenía una cosa clara:
LE QUERÍA...
Y AÚN LO SIGO HACIENDO
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